Un portal de incorporación para una consultora de servicios profesionales que necesitaba ordenar el primer contacto con sus clientes.
La consultora recibía pedidos por correo, WhatsApp y llamadas, y cada nuevo cliente pasaba por un proceso distinto según quién atendiera el caso. El encargo fue claro: un único punto de entrada donde el cliente supiera qué datos aportar, qué esperar y en qué plazo.
Trabajamos sobre un flujo de tres pasos: datos básicos del proyecto, documentos de referencia y confirmación de alcance. Cada paso valida la información antes de pasar al siguiente, así el equipo interno recibe un expediente completo y no tiene que perseguir datos sueltos.
El diseño priorizó la claridad sobre la decoración. Formularios largos con etiquetas visibles, mensajes de error en lenguaje llano y una barra de progreso que indica cuánto falta. Nada de sorpresas ni campos ocultos.
Cada cliente llegaba con información incompleta y el equipo perdía horas en correos de ida y vuelta para armar el expediente inicial.
Un formulario guiado que estructura la información desde el primer minuto y entrega al equipo un resumen ordenado y verificable.
Reducción de correos aclaratorios y un proceso de arranque que el cliente entiende sin necesidad de asistencia telefónica.
El repositorio incluye el flujo completo con validación de campos, estados de carga y una vista previa del resumen. También hay comentarios en el código que explican por qué cada validación está donde está, para que el equipo pueda mantenerlo sin depender del estudio.
La documentación cubre cómo agregar nuevos campos, cambiar los mensajes de error y ajustar los tiempos de espera. El objetivo era que el portal siguiera funcionando aunque el equipo interno rotara.
Proyecto 02
Un proyecto enfocado en decisiones prácticas y restricciones reales de calendario.
Un pequeño operador turístico de la costa necesitaba ordenar su temporada alta. Hasta ese momento, las reservas se manejaban por correo y una planilla compartida que cada semana terminaba con datos cruzados. El encargo fue claro: un flujo de reservas que funcionara sin depender de una persona específica.
Trabajamos con un calendario real de disponibilidad, bloques de temporada y reglas de pago por adelantado. La parte más delicada no fue el diseño, sino definir qué pasaba cuando un cliente quería mover una fecha ya confirmada.
En lugar de permitir cualquier fecha, el sistema muestra solo los rangos disponibles según la temporada. Esto redujo las consultas de clientes que intentaban reservar fuera de temporada.
El cliente elige fecha, ve el precio estimado y recién después ingresa sus datos. Separar la selección del formulario evitó abandonos por fricción innecesaria.
Definimos que los cambios de fecha se podían hacer hasta 7 días antes sin cargo. Después de eso, se trataba como nueva reserva. Esta regla se comunicó desde el inicio y evitó discusiones posteriores.
El flujo más simple no siempre es el mejor. En este caso, una regla de modificación explícita fue más valiosa que cualquier animación o efecto visual. El cliente sigue usando el sistema dos temporadas después.